martes, 26 de abril de 2016



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MAR DE MARES.
EL PODER DE LA SEDUCCIÓN

      “Los artistas sueñan con un silencio en el que deben entrar, al igual que algunos seres vuelven al mar para desovar”
                       Iris Murdoch.
      El arte se constituye como expresión y producto del ser humano, así como su reflejo y proyección.  Es el artista el que evidencia, a través de su obra, su actitud frente a la vida, a la que contempla con mirada estética, en su inagotable deseo por comprenderla y asumirla. La Naturaleza es la mejor escuela. A través de ella nos conocemos, analizamos e interpretamos. Sólo cuando caemos en la contemplación rutinaria, nos limitamos y reducimos nuestras capacidades. Con su abandono caemos en la deshumanización del arte. Así pues, el hombre será más elevado, humano y sensible en proporción a su capacidad y esfuerzo por sentir y comprender  a la Naturaleza, al Todo, al Absoluto y aportar su experiencia en una creación nueva. En esta línea, Guillermo Simón, un creador de emociones, va atrapando los universos del mar para hacerlos fluir ante nuestros ojos. Todas sus obras son poemas de agua en los que traduce esa atracción irresistible que emana de su grandiosidad. Es la mano magistral del pintor la que nos conduce, con sus obras, a través de realidades que hemos contemplado miles de veces y, sin embargo, siempre son diferentes. Un trabajo cuidado, rico en detalles y matices, con un limitado cromatismo, que nos descubre ese elemento esencial en nuestra vida y nos hace sentirnos vivos en su contemplación.
     El mundo sólo se hace transparente para el hombre si el propio hombre es totalmente transparente, si es lo que es realmente, decía Chao Yong,. Por desgracia, seguimos la rutina de la vida y nos olvidamos de existir. La mayoría sobrevive. Vivir es disfrutar y la vida es movimiento y reposo, como el mar. Y, al igual que pasa con el mar,  el mundo, con su poder y su magia, está a nuestra disposición, pero no nos pertenece, porque “todo aparece y desaparece, como el sonido del eco, las nubes en el cielo, la luna en el agua, el rayo, la espuma, el surco del pájaro en el espacio o las visones del sueño al despertar” (T. Deshimarts) Luz, movimiento y un dominio extraordinario de la técnica es lo que caracteriza el trabajo de este pintor asturiano, que se mueve entre el romanticismo y el expresionismo abstracto americano. El ahora es primordial e incluye todo el universo cambiante e impredecible. No podemos pedirle a la oscuridad que se evapore.  La luz, que nace en el interior, nos habla de un artista  que se mueve con soltura en la conjugación de luces y sombras, un pintor que investiga, que se reinventa y que se traduce, a través del óleo, en distintos materiales: tabla, papel o aluminio, consiguiendo efectos bien distintos con temas comunes.. Ese deseo, siempre inconcluso, que asiste a los creadores que nunca se ponen límites.
                                          “El arte y la vida son uno”                  ( Francois Cheng.)
         Guillermo Simón se desliza por el cuadro como el agua, siempre renovada, con destreza y fuerza, transformándose,  siguiendo el orden cósmico, tan cambiante como la vida misma. Toda la exposición nos coloca ante ese instante presente que crea la cadena de las interdependencias. Este punto absoluto incluye al conjunto de los fenómenos cambiantes; las existencias impermanentes, todo el cosmos. (Taisen Deshimaru)
     No debemos identificarnos con lo que nos sucede, bueno o malo, porque sería confundir una parte con el todo. Eludir los problemas es más fácil cuando tienes claro lo que es imprescindible y quién no necesitas ser ya. La felicidad consiste en deshacerse del concepto que tenemos de la misma y disfrutar de lo que somos.
      El cambio, la mutación, constituye una regla cósmica fundamental porque la vida es movimiento y reposo. Los cambios de verdad son siempre internos y nacen de la necesidad del individuo cuando se enfrenta a sus miedos. Por esta razón, el mar, con su continuo cambio, su fuerza y serenidad, genera en nosotros una atracción irresistible. No existe una realidad, sino varias, cada una de ellas encierra una distinta conciencia del yo, (Albert Hofmann)  El pintor nos acerca esas realidades donde palpita la vida. Y es que nuestra  vida es también un MAR DE MARES. Puedes enfrentarte a la adversidad, a los cambios imprevistos, a tus miedos porque el verdadero enemigo siempre eres tú. Guillermo Simón aborta la esencia de la vida que se abre camino sin licencia. Cuando escuchas tu verdad, te habla de las fuerzas necesarias para afrontarla, no de la debilidad y la huída. El mar, al igual que la vida, no te debe nada. El mar, el agua, es el origen de todo.
        MAR DE MARES, una exposición de Guillermo Simón, un pintor que resucita todas las emociones que duermen en nuestro interior y nos descubre la grandeza del mar, la misma que nos hace sentirnos vivos. Extraordinario trabajo que podemos disfrutar hasta finales del mes de Abril del presente año en la Galería de Arte Cantero.
            “La belleza no es un atributo de las cosas en sí, solo existe en la mente que las contempla”   (David Hume)

ANA CRISTINA PASTRANA.